Ya tengo el diagnóstico...¿Y ahora qué?
- Ali Iñiguez
- 25 may
- 3 min de lectura

Imagina, por un segundo, que, un día, despiertas en medio de una calle desconocida. No recuerdas cómo has llegado hasta allí ni para qué has ido. Los transeúntes te miran con extrañeza ante tu actitud agitada y tu desconcierto. Desesperada, decides preguntar a un agente de tráfico dónde estás. Este te dice que estás en el número 42 de Elm Street, y tú no entiendes nada, así que le preguntas si te vio llegar o si sabe qué haces tú allí. Solemnemente, te insiste en que estás allí porque es la Vía de Elm Street y que has llegado a Elm Street porque es Elm Street. Tú cada vez entiendes menos… ¿Por qué te responde siempre con el nombre de la calle aunque preguntes algo distinto?
Pues bien, con los diagnósticos psiquiátricos pasa un poco lo mismo. Un diagnóstico no es más que el nombre que se le pone a un conjunto de conductas, o mal llamados síntomas, de la misma manera que el Guernica de Picasso se llama Guernica, pero, sin conocer el porqué y el para qué del Guernica no podemos entender lo que ese “cuadro” encierra. Los nombres que ponemos a los cuadros psicológicos no dicen demasiado del "para qué" de las conductas que los componen y, aun encima, más que cuadros, lo habitual es que las personas presentemos un collage de conductas que podrían darse en diferentes “cuadros”. Esto pasa especialmente en las neurodivergencias. Decir que alguien es autista porque se balancea y no socializa y decir que alguien se balancea y no socializa porque es autista es una tautología, una explicación circular que no explica nada. En la clínica, casi como regla, nos encontramos personas con características de autismo junto a otras tantas de TDAH, altas capacidades o incluso “trastornos” emocionales como ansiedad o depresión… ¿Qué está pasando? ¿Puede una persona tener a la misma vez 5 enfermedades mentales o es que el sistema de diagnóstico está roto? Realmente es más bien lo segundo. El sistema de diagnóstico no funciona; y esto tiene una explicación.
El primer problema que nos encontramos es la consideración de los cuadros psicológicos como “enfermedades” y esto se lo debemos a la psiquiatría. Considerar que las conductas (entendiendo por conducta todo aquello que hacemos, pensamos y sentimos) son normales o patológicas y adoptar un modelo médico para tratarlas tiene dos problemas: el primero es que los profesionales y teóricos juegan a ser dioses que deciden qué es sano o normativo y qué no de forma arbitraria y el segundo tiene que ver con aplicar un método pensado para curar cuerpos al objetivo de intentar cambiar conductas; y no es lo mismo. De la misma forma que no se pueden entender los movimientos planetarios aplicando un modelo fisiológico, porque los planetas no son organismos.
Las conductas no son buenas o malas per se. Reírse puede ser adecuado en algunos contextos, y detestable en otros, como en un velatorio. De la misma manera, aislarse, ensoñar otras realidades, tomarse una cerveza o llorar pueden ser más o menos adecuados en función de la situación, pero siempre realizamos esta acciones para algo, y, a veces, aprendemos, a menudo sin darnos cuenta, que eso nos funciona, aunque nos cause problemas en otros aspectos ¡Por supuesto que el consumo de alcohol puede menguar las penas y que mostrarnos agresivas puede hacer que nos respeten!
Por esto, las psicólogas funcionalistas ponemos el foco en el "para qué" de lo que hacemos… ¿Para qué se balancea una persona autista? ¿Para qué bebe alcohol una persona con alcoholismo? ¿Para qué responde impertinente un niño con TDAH?
Porque si conocemos el para qué, podemos encontrar una alternativa. Si quieres hacer una tarta para una persona celíaca y no puedes usar harina de trigo, pero sabes para qué se usa la harina y con qué otros alimentos puedes conseguir lo mismo ¡Problema resuelto!
¿Quieres descubrir para qué procrastinas? ¿Para qué sobrepiensas? ¿Para qué te aislas? ¿Para qué te mueves constantemente o no te mueves en absoluto? No puedo decírtelo porque no te conozco, pero podemos descubrirlo juntas en sesión ¡Agenda tu llamada!



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